Generador de contraseñas
Hecha en este navegador, con el generador de números aleatorios del sistema, y sin enviarse a ninguna parte. El número de fuerza de abajo es el de verdad, no el largo por una estimación redondeada hacia arriba.
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Merece la pena para algo que vas a leer en una pantalla y teclear en otro sitio. Cuesta fuerza —un alfabeto más pequeño son menos bits— y el número de arriba baja al marcarlo, que es justo la gracia.
Los símbolos son !#$%&()*+,-./:;<=>?@[]^_{|}~ — sin comillas, sin barra invertida y sin espacios. No es remilgo: una contraseña con comillas dentro se rompe al pegarla en un .env, en un YAML o en una cadena de conexión, y el error que sale dice «syntax error» tres capas más abajo.
De aquí no sale nada, y lo puedes comprobar
La generación ocurre aquí, en JavaScript, con el generador de números aleatorios que trae tu sistema operativo. Abre la pestaña de red de tu navegador y genera cincuenta: no sale nada. Para ser exactos: la cabecera de todas las páginas de este sitio sí le pregunta a nuestra API en qué plan está tu clave al cargar, y esa petición no lleva nada de esta caja ni se repite. Lo que se genera aquí abajo no sale nunca.
Importa más de lo que parece: una contraseña que ha viajado a un servidor para crearse es una contraseña que se ha quedado en el registro de acceso de ese servidor, en el proxy que haya por medio y en la copia de seguridad de alguien.
Lo que también significa: no podemos ver lo que has generado, así que no te lo podemos recuperar. Guárdalo antes de cerrar la pestaña.
¿Estás rotando la contraseña de un buzón?
Si estás aquí porque mueves un buzón o entregas un servidor, la herramienta de migración IMAP copia el correo entre dos servidores conservando carpetas, marcas de leído y fechas — y abre el origen en solo lectura, así que una contraseña equivocada ahí no te puede costar nada.